En las últimas décadas, la creciente preocupación por el cambio climático ha llevado a muchas ciudades a impulsar políticas y proyectos de sostenibilidad ecológica y ambiental. Como ejemplo, las “soluciones basadas en la naturaleza”: proyectos de infraestructura verde que usualmente requieren menores costos operativos y de mantenimiento que los proyectos de infraestructura gris (ej. jardines infiltrantes, canales y cuencas de detención), están relacionados a efectos positivos tanto en la salud como en la naturaleza urbana, por lo que son vistos por planificadores y funcionarios como “soluciones libres de arrepentimientos”.

gentrificación verde

Sin embargo, no todas las iniciativas ambientales han demostrado ser benignas. Hay una creciente preocupación relacionada a nuevas formas de inequidad asociadas a estas iniciativas de sostenibilidad. En muchos casos, los proyectos están tan abocados a lograr los objetivos de sostenibilidad ambiental, que no reparan en los efectos causados en su implementación. Por lo que son observados como superficiales o “greenwashing”, y conducen a una “gentrificación verde” que exacerba las inequidades y la vulnerabilidad social de las ciudades.

La evaluación de proyectos internacionales recientes como The High-Line de Nueva York, o Brooklyn Bridge Park indican que, si bien han tenido resultados ambientales positivos –un incremento de áreas verdes y reducción de la contaminación-, también están asociados al desplazamiento de residentes de bajos recursos.

Hoy las ciudades se enfrentan a procesos de gentrificación ecológica y climática por las que las personas son excluidas no sólo de vivienda y espacio público, también de entornos protegidos y seguros. A medida que las ciudades se vuelven más “verdes”, se tornan también más injustas, muchas veces pasando por alto o minimizando los impactos negativos para los residentes más vulnerables, mientras se promociona una marca de ciudad verde y ambientalmente resiliente del siglo 21 a los inversionistas, desarrolladores y la nueva clase sostenible de residentes.

Gentrificación verde

La gentrificación verde refiere al proceso en que, a medida que los proyectos de conservación ambiental agregan valor al entorno urbano, los grupos marginalizados son empujados fuera de sus entornos por los cambios en las condiciones de habitabilidad como el incremento en costos de alquiler y el valor de suelo.

Se debe recordar que las personas que habitan viviendas precarias y en asentamientos informales son doblemente vulnerables. Primero, porque los asentamientos en los que viven están expuestos a fenómenos naturales, y segundo, porque cuando ocurre un desastre, carecen de servicios de emergencia apropiados. Sobre esto, los proyectos ecológicos que no contemplan las necesidades y el impacto social de la intervención generan perjuicios inmediatos y de largo plazo que agudizan las inequidades.

Los resultados, de manera inmediata, son un aumento en la exposición de estos hogares vulnerables a riesgos ambientales, y la exclusión de los usos y beneficios de la resiliencia ecológica. Mientras a largo plazo, las poblaciones vulnerables son desplazadas hacia zonas más asequibles, pero de mayor riesgo, debido a la especulación en bienes raíces y el incremento de los costos de vivienda. Y un aumento en la dificultad de adaptarse debido a la pérdida de las redes de organización social.

Por ello es necesario integrar las políticas de sostenibilidad ecológica con políticas sociales. Una ciudad verdaderamente sostenible no se puede lograr sin priorizar las necesidades de los más vulnerables, lo que significa crear oportunidades a través de los procesos de planeamiento para representar sus visiones.

Los estudios revelan que los procesos de planificación vertical -de arriba abajo- pueden llevar a resultados de exclusión. En su lugar, se deberá desarrollar un proceso orientado a la comunidad, en el que la participación ciudadana pase de ser simple consulta o participación simbólica a un proceso verdaderamente integral, plural y ciudadano.

Políticas de sostenibilidad ambiental en Perú

En 2018, el Ministerio de Vivienda (MVCS) publicó una modificatoria al Reglamento Especial de Habilitación Urbana y Edificación, para promover proyectos de viviendas de interés social.

Para ello, se brinda beneficios de edificabilidad en densidad, áreas mínimas de vivienda, áreas libres y alturas edificable. El beneficio aplica a cualquier producto inmobiliario, en cualquier distrito, siempre que se encuentre en una zona de estructuración, que cuente con el área y características adecuadas, y que la oferta inmobiliaria se encuentre bajo el price-cap establecido para vivienda social.

Aunque la medida fue bien recibida por desarrolladores inmobiliarios -pues la reducción del área de viviendas y beneficios de edificabilidad mejoraban la velocidad de ventas y potencial edificatorio. Poco después algunos distritos emitieron normativas propias de promoción de edificaciones sostenibles (Ord. 610/MSB-2019, Ord. 510/MM-2019, Ord. 595/MSS-2019), que brindaban beneficios similares a los del MVCS, por certificar la sostenibilidad del edificio.

La nueva iniciativa se celebró tanto por desarrolladores, como compradores, pero sin el price-cap, la presión de la demanda elevó el precio de mercado de los nuevos departamentos fuera del alcance de los hogares de menos recursos.

El Caso de Lima

Lima cuenta con tres niveles de gobierno que regulan la gestión de suelos: MVCS, Municipalidad de Lima, y Municipalidades distritales. Sin una política urbana y de vivienda que alinee los esfuerzos en todos los niveles, las iniciativas individuales se vuelven ineficaces o contraproducentes.

El bono verde ha tenido un impacto positivo en el sector inmobiliario, estimulando tanto la oferta como la demanda, y dinamizando el sector en general. Sin embargo, la manera desarticulada en que se implementaron ambas políticas, terminó restando valor la una de la otra, generando un efecto opuesto al que se buscaba, una sostenibilidad parcial o aparente.

Los gobiernos locales tienen una gran responsabilidad en el desarrollo urbano. Como las unidades de gobierno más cercanas a la población, pueden ser más responsivos y ágiles, y brindar soluciones que nos encaminen a una ciudad más diversa e inclusiva.

Bibliografía relacionada a Gentrificación Verde

  • ONU Hábitat. (2020) Reporte Mundial de Ciudades 2020, el valor sostenible de la urbanización. Recuperado de https://unhabitat.org/wcr/
  • Anguelovski, I., Connolly, J., Pearsall, H., Shokry, G., Checker, M., Maantay, J., Gould,.K, Lewis, T., Maroko, A., y Roberts, J.T. (2019). Porqué la gentrificación climática verde amenaza a las poblaciones pobres y vulnerables. Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, 116(52)26139-26143. DOI: 10.1073/pnas.1920490117
  • Anguelovski, I. (2015). ¿De sitios tóxicos a parques como LULUs (verdes)? Nuevos retos de inequidad, privilegio, gentrificación, y exclusión para la justicia urbana ambiental. Jornal de literatura de planeamiento. 31(1) 23-36. DOI: 10.1177/0885412215610491
  • Municipalidad de Miraflores. (2019). Ordenanza Nº 510/MM. Ordenanza que establece, regula y promueve condiciones para edificios sostenibles en el distrito de Miraflores.
  • Municipalidad de Santiago de Surco. (2019). Ordenanza Nª 595/MSS. Ordenanza de Promoción de la construcción de edificios sostenibles y creación de espacios públicos en áreas privadas en el distrito de Santiago de Surco.
  • Municipalidad de San Borja (2019). Ordenanza Nª 610/MSB. Ordenanza de promoción de edificaciones sostenibles en zonas residenciales en el distrito de San Borja.
  • Ministerio de Vivienda Construcción y Saneamiento (2018). Decreto Supremo Nº 029-2019-VIVIENDA. Decreto Supremo que aprueba el Reglamento de Licencias de Habilitación Urbana y Licencias de Edificación