Los modelos de consumo de ciudad están cambiando rápidamente estos últimos años y esto se ve reflejado en nuevas formas de apropiación principalmente en los jóvenes. Así, en Estados Unidos, las prioridades de movilidad han variado en los últimos años. Los ciudadanos más jóvenes prefieren las bicicletas, caminar o el transporte público.

Esto ha sido analizado por Smart Growth America, organización dedicada a la promoción de lugares habitables, junto a la Escuela de Negocios y el Centro de Bienes Raíces y Análisis Urbano de la Universidad George Washington en el 2014. Este análisis comprueba que el cambio en la movilidad está teniendo beneficios no solo para los ciudadanos, sino también para la ciudad en términos económicos y sociales.

La investigación consistió en elaborar un perfil de 30 áreas metropolitanas que se clasificaron según qué tan peatonales son y cómo esto influye en su desarrollo comercial, la atracción de talentos o el nivel educacional de quienes están en esos lugares y el desempeño económico del sector.

Como conclusión general, se obtuvo que las tres ciudades más peatonales fueron Washington, Nueva York y Boston, en ese orden.  Más a allá de la información descriptiva, el estudio permitió relacionar la calidad peatonal de las ciudades con otras variables como el PIB per cápita. Así, se sabe que las ciudades caminables tienen un PIB 38% más alto que otras que no han modificado sus patrones de movilidad, y que estas atraen a personas con un mayor nivel educacional y son socialmente más equitativas, ya que tienen bajos costos de transporte y acceso a diversas ofertas de trabajo que compensan los mayores costos de vivienda.

Además, se pudo observar que hay dos patrones de desarrollo urbano transitable: uno que apunta a la revitalización del centro de las ciudades y el segundo a urbanizar los suburbios.

Entonces, ¿Cómo podemos empezar a hacer nuestras ciudades caminables?

Un primer punto es permitirnos entender las escalas de las vías de circulación. Como regla general, y como se puede ver en nuestras ciudades como Lima, la formulación de vías nos dicta que para aliviar el tráfico se ha de ensanchar las avenidas, colectoras y carreteras.

Sin embargo, estudios como  Effective Utilization Of Street Width On Urban Arterials, refuerzan la reducción de los carriles vehiculares, este en particular a cómo carriles de 10 pies (3 metros), en comparación de los de 12, están relacionados a tasas menores de accidentes de tráfico.

Así, el ancho de las vías está directamente relacionado a la peatonalidad de estas. Así, cuanto más ancha la vía, más dificultad para los peatones al cruzar las vías, más dificultades para los ciclistas, más velocidad, y por ende más accidentes de tráfico, y, evidentemente más congestión vehicular.

De esta forma, el manejo de las ciudades y los cambios se que puedan dar en ellas repercute en los ciudadanos a nivel de salud, educación y bienestar; pero también en las ciudades social y económicamente.

Debido a esto, VeMás piensa que la administración de estas es un campo interdisciplinario que implica a todos los actores que formamos parte de ella y que el estudio y análisis de nuestras ciudades, hoy, son necesarios para contribuir en la elaboración de nuevos modelos más económica y socialmente eficientes.

 

CityLab, Why 12-foot traffic lanes are disastrous for safety and must be replaced now

Plataforma Urbana, El poder económico y social de las ciudades caminables

Imagen, fotografía de Saul Leiter


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