Hace algunas semanas, en las redes cobró importancia una serie de comunicaciones entre la ATU (Autoridad Única de Transporte) y la UNALM (Universidad Agraria La Molina), que inician el 11 de agosto, cuando la ATU solicitaba que la UNALM remita información sobre sus activos y terrenos en una zona determinada de 21Has, que había sido contemplada para la instalación del Patio-Taller de la futura Línea 4 del Metro de Lima.

Campus UNALM

En respuesta, la UNALM a través del Consejo Universitario y la Mesa Directiva de la Federación de Estudiantes (FEUA), manifestó de inmediato su rechazo a la solicitud. Se denunció que la expropiación de dichos terrenos atentaría contra la autonomía de la institución. Además, se afectarían:

  • Planes futuros contemplados en su Plan Maestro 2030
  • Actividades pedagógicas
  • Especies silvestres y vegetales en el ecosistema que se ha constituido en el campus UNALM.

Frente a la rápida reacción de la comunidad universitaria, respaldada por varios grupos de la sociedad civil en defensa del campus universitario, la ATU emitió un comunicado de prensa. En él, rechaza haber manifestado intención de imponer un proyecto o expropiar el campus. Aclara que el proyecto Línea 4 se encuentra aprobado a nivel de Perfil. Por ello, las comunicaciones previas tenían como finalidad únicamente recabar información para la posterior evaluación de las alternativas de implementación del mencionado Patio-Taller.

Desde entonces no ha habido mayores cambios. La UNALM mantiene su postura en defensa de la autonomía de sus terrenos, y espera la ATU haga oficial su decisión de descartar expropiación de parte de su campus.

Un debate sobre la Ciudad

Este suceso abre el debate a un caso recurrente en nuestra ciudad y que pone con frecuencia a las Universidades en la mira, enfrentando los intereses de las comunidades universitarias, con los del resto de ciudadanos.

¿Conviene priorizar el transporte urbano a costa de la educación pública universitaria? ¿O viceversa? Ambas posturas son válidas y tienen sustentos técnicos y sociales como los ya expresados por la UNAL, los informes técnicos y estudios de la ATU o diferentes plataformas de opinión en las últimas semanas. Ambos son intereses prioritarios para la sociedad, y necesarios para el desarrollo y mejora en la calidad de vida de la población.

Finalmente, en la gestión pública, la última decisión dependerá, entre muchas otras variables, de la agenda política.

Afortunadamente, en el caso de UNALM y la ATU, esta última aclaró que el proyecto de la Línea 4 se encuentra a nivel de perfil. Existen al menos 6 alternativas recogidas en el Estudio de Pre-Inversión, que además de considerar a la UNALM, propone también la ubicación del Patio-Taller en:

  • El Estadio Monumental
  • Manchay
  • La Atarjea
  • La Rivera del Rímac

Incluso llega a proponer alternativas sin Patio-Taller.

Según el estudio, la alternativa con un valor de factibilidad más alto es aquella que incluye la construcción de un área subterránea de aparcamiento de trenes bajo el separador central de la Av. Javier Prado Este, en la Molina. Propone que la Línea 4 haga uso del Patio-Taller Bocanegra (de la línea 2), con lo cual no habría afectación a la UNALM.

Patio Taller de Bocanegra

Considerando la multitud de alternativas, es de esperarse que pueda lograrse algún acuerdo que beneficie a la población sin afectar de manera importante a ninguna de las partes. En cuanto a la alternativa de ubicar el Patio-Taller en terreno de la Universidad Agraria, debería evaluarse también el impacto que esta instalación tendría en el entorno urbano. Después de todo es una infraestructura industrial de escala masiva que inevitablemente transformará el paisaje urbano existente.

Actualmente, la UNALM cuenta con grandes áreas de terreno en el distrito de la Molina. De ellas, la mayor parte son terreno agrícola y forestal. Por otro lado, estos terrenos se encuentran cercados, no son de acceso público y debido a su extensión generan una gran barrera en el tejido urbano. Sin embargo, la instalación del Patio Taller no mejoraría en ninguna manera esta situación. Por el contrario, implicaría la eliminación de 21 Hectareas de área verde, y por sus características, es incompatible con el perfil residencia de baja densidad del distrito. Además, deterioraría el espacio urbano afectando la calidad de vida de la población, y reduciendo el valor del suelo dentro de un radio significativo del lugar de su emplazamiento.

Todos estos aspectos seguramente serán tomados en consideración antes de emitir una decisión final sobre la ubicación del Patio Taller, cuyas alternativas aún se encuentran en evaluación.

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