Por Fernando Sotomayor
Especialista en Marketing Comercial Inmobiliario

Eran casi las 15:00 horas del jueves 12 de marzo de 2020, en medio de una crisis sanitaria de la que solo nos enterábamos por las noticias, cuando tomamos la decisión en la oficina de que nuestro equipo comercial se retirara de la ExpoUrbania del Jockey Plaza. El domingo siguiente estuvimos corriendo a recoger laptops y equipos de trabajo tras el anuncio de la cuarentena del aquel entonces presidente del Perú, Martín Vizcarra.

Quién hubiera pensado que habiendo pasado casi un año desde aquella insólita fecha (y sin duda inolvidable), nos convertimos en cocineros, limpiadores, niñeros y hasta expertos profesores de cuatro paredes. Y así, cual episodio de la Rosa de Guadalupe, vivíamos esperanzados cada quince días en que se levantara la cuarentena. Bien sentados todos al pie del televisor (y los más tecnófilos desde cualquier rincón de la casa con el celular) atentos al “Alo Martín” del mediodía para darnos con la sorpresa de que la seguían postergando una quincena más.

“Aquel que diga que ha sido fácil y la ha pasado bien que tire la primera piedra”.

El home office + home school + housework es una mezcla potencial de altísima combustión cuando toca estar confinados en un departamento. Esto ha llevado a los desarrolladores inmobiliarios a replantearse (y cuestionarse) si el producto que están diseñando cumple con las nuevas exigencias y demandas de los compradores tomando, como reciente experiencia, la pandemia.

A mi parecer, son 3 factores claves a tomar en cuenta debido a los hábitos y comportamientos de esta nueva generación de compradores:

  1. Trabajo y tareas en casa

Pareciera ser una novedad en el Perú, pero ya muchas empresas vienen trabajando bajo esta modalidad, evidenciada más claramente con el desarrollo de los espacios tipo “comunal” o “coworking”. Si bien hay muchos negocios que requieren la infraestructura especializada de un centro de producción o local comercial, gran parte del personal administrativo sí puede realizarlo desde casa. Esto abre una modalidad que optimizaría recursos para las empresas y a su vez sería una motivación para que los colaboradores puedan compartir en casa con la familia.

En el diseño y desarrollo inmobiliario es una inminente obligación optimizar espacios residuales para facilitar la implementación de escritorios, sillas y material de trabajo. La idea de las grandes oficinas con bibliotecas en la casa queda obsoleta en una realidad en la que los departamentos buscan ser más funcionales que antes.

La calidad del internet juega un rol esencial para el óptimo desempeño del trabajo en casa, con muchos archivos en red. Por ello, es tarea del desarrollador inmobiliario el preconcebir el uso de estos espacios y dotar con puntos no solo de corriente y de luz sino también de red para las repetidoras. Si bien los adultos pueden estar con las tareas de la oficina, los chicos con clases virtuales, tareas de investigación o incluso viendo tv en red.

  1. Momentos de liberación en el hogar

El punto anterior se complementa con espacios para poder “liberarnos” en casa, es decir, desestresarnos. La oficina, los quehaceres del hogar o incluso la crianza implica momentos de pausa donde debemos “desconectarnos” y los desarrolladores inmobiliarios no deben perder el foco en ello.

En los últimos años cientos de proyectos redujeron balcones y terrazas (algunos las eliminaron por completo) con la finalidad de optimizar los tickets de venta pues estos ambientes suelen ser áreas libres que encarecen el valor de venta.

Creo que después de este año en casa los que no tuvimos balcón lo extrañamos. Pude comprender por qué los perros se emocionan cuando agarramos la correa. Ese espacio para salir y sentarse a tomar aire fresco, para preparar una parrilla con la familia o para jugar con témperas y agua con nuestros hijos pudo haber hecho más llevadera la encerrona. El solo pensar que mi hijo botara el agua y terminara hinchando el piso laminado del departamento provocaba más angustia que relajación, sin duda alguna.

  1. El comercio electrónico

Para los que veníamos enrumbados en estos viejos andares de las compras online en AliExpress, Amazon, Ebay y otros pues no resulta una novedad, pero el año pasado vimos el despliegue de múltiples plataformas digitales en toda línea de productos. Comprábamos alcohol medicinal, mascarillas, abarrotes, electrodomésticos y ropa por internet esperando con ansias que nos llegara. ¿Quién no utilizó Cornershop para hacer las compras del supermercado, Fazil, Doña María o Alex Shopper?

El comercio electrónico se aceleró en 3 meses lo que debió cambiar en 5 años y con categorías de escaza participación. Según Niubiz Intelligence, a junio del 2020 el comercio electrónico ganó una participación del 45%, cuando antes de la pandemia estaba alrededor del 12.5%. Es decir, que si en mi edificio de 64 departamentos, antes 8 familias compraban por internet, durante la pandemia lo hacían 29 familias. No en vano (seguro les pasó), veían las recepciones de sus edificios amontonadas de cosas.

Con ello aparecen nuevos retos para las inmobiliarias y así no perder el foco por acondicionar ambientes para el almacenamiento y recepción de las compras online de los futuros residentes. Hay para todos los gustos, desde casilleros tradicionales hasta los tecnológicos con códigos de desbloqueo, ya dependerá del tipo de proyecto y qué tan dispuesto está el cliente en poder pagarlo. Y no nos olvidemos de dónde se podrán estacionar quienes hagan los repartos, ¿no?

Ojo, no hay que perder el foco en la visión como desarrollador y constructor inmobiliario tomando en cuenta y evaluando aquellos hábitos que han llegado para quedarse. El secreto está en encontrar aquellos diferenciales que den un GAP positivo mejorando los ritmos de venta y sin configurar un producto que escape de los valores m2 de la zona.

Y ustedes, ¿qué cambios consideran que han llegado para quedarse?